sábado, 22 de diciembre de 2018

AMAR, TRABAJAR: ¿PENSAR CRÍTICAMENTE?






No pretendemos enseñar a los analistas lo que es pensar. (...) el pensamiento de los analistas es una acción que se deshace. Esto deja alguna esperanza de que, si se les hace pensar en ella, pasen de retomarla a repensarla.

J. Lacan,
La dirección de la cura y los principios de su poder (1958). 


  
Psicoanálisis, pensamiento crítico y ética

Se trata de repensar al Psicoanálisis en tanto pensamiento crítico rescatando, fundamentalmente, dos rasgos: tomar la palabra y el desasimiento. Un aporte del psicoanálisis como la noción de estilo resulta interesante para pensar el pensamiento crítico, a su vez, en su relación con la ética, destacando así la apuesta por la singularidad que los distingue y que pone un signo menos al Uno unificante del pensamiento calculador y de la Moral.

Propongo el siguiente nudo borromeo inspirándome en Lacan. La característica principal de esta figura es que los tres anillos están inter-penetrados de manera tal que, si se suelta uno de ellos, todo el encadenamiento se disuelve:




En cuanto a la relación entre psicoanálisis y ética, el paso dado por Lacan, en este sentido, ha sido determinante. Allí, el maestro francés ubicó la «ética del deseo» y el deseo del psicoanalista:

“Está por formularse una ética que integre las conquistas freudianas sobre el deseo: para poner en su cúspide la cuestión del deseo del analista.[1]

Por lo demás, el factor que articula los tres órdenes mencionados -ética, pensamiento crítico y psicoanálisis- es lo que se llama deseo, fuerza o potencia insabida que motoriza al sujeto desde el lugar de la falta. El signo de interrogación central es el lugar del agujero que representa el objeto a en tanto perdido. Por eso, también podemos pensar esta articulación mediante una serie de círculos concéntricos:





Este esquema me lleva a imaginar su antítesis radical, su reverso -aunque en rigor estos niveles representan aquello de lo que originariamente se desmarcan más que su contracara-, que podría representar de la siguiente manera:




La Moral es el imperativo categórico kantiano, el Tú debes respecto del cual el campo psicoanalítico agrega: ¡gozar! Es decir, la ley moral no tiene nada que ver con el placer ni con el bienestar, sino con su más allá. El pensamiento único que se deriva de allí, podemos llamarlo yoico, anticipador, calculador, fálico, narcisista. Si la psicoterapia (como uno de los correlatos prácticos de este trasfondo) “conduce a lo peor” es en tanto y en cuanto se sostiene en este marco cuya verdad no es sino la freudiana pulsión de muerte o el lacaniano concepto de «goce».      

Palabras finales

Si para Freud, recuperar el poder de amar y el entusiasmo para trabajar, eran saldos propios de la experiencia analítica, agregaré que otro destino que la cura trae aparejado es el incremento de la capacidad de pensar críticamente. Sin pensamiento crítico no hay psicoanálisis porque un psicoanálisis vaciado de su eficacia crítica se degrada a la mera psicoterapia. Y, a su vez, el psicoanálisis contribuye poderosamente a desplegar y potenciar ese mismo tipo de pensamiento, actitud o, mejor dicho posición de sujeto. El hecho de significar una toma de posición permite enmarcar a la criticidad en el orden de un ethos, es decir, en una concepción ética del hombre.

En tiempos de predominio del discurso capitalista, donde manda el “señorito híper-satisfecho” –transformando y resignificando una expresión de Ortega y Gasset[2]-, no hay resto para lo ético en sí (para la pregunta), ni tampoco para el pensar como camino hacia algún orden de «despertar». Por eso, como analistas, será menester -siguiendo la cita de Lacan del epígrafe- no retomar impulsivamente (de modo acrítico, tecnicista y mecánico) nuestro pensamiento/hacer clínico[3], que es una acción que se deshace -menos porque sus consecuencias no sean demostrables que por lo inaprensible de su sujeto- sino más bien repensarla… cada vez y cada vez. Que es otra manera de decir: pensarla críticamente.



[1] Lacan, J.: “La dirección de la cura y los principios de su poder” en Escritos 2, Siglo veintiuno editores. Buenos aires. 2008.
[2] Ortega y Gasset, José [1929]: La rebelión de las masas. Colección El Arquero N ° 23, Ediciones de la Revista de Occidente S. A., Madrid, 1975. 
[3] Con respecto a la escisión entre el pensar y el hacer, es interesante la reflexión de Álvarez Yágüez que, si bien está referida al accionar del intelectual, puede aplicar en cierta medida al analista: “La acción del intelectual no es otra cosa que su propio trabajo, el pensamiento es ya la acción. Foucault no comparte el hiato clásico entre teoría y práctica. El pensamiento tiene un impacto en lo real, modifica de la manera más honda nuestros campos de experiencia, por eso es ya acción...”. En Foucault, M.; Op. cit. Todos los subrayados me pertenecen. Pág. 63. 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Ética, pensamiento crítico y psicoanálisis

En el presente artículo me propongo conectar estos tres campos disciplinarios mencionados en el título, partiendo de la sospecha de que existe una conexión o, más bien, una copertenencia entre los mismos. 
Podemos empezar definiendo a la ética como la razón aplicada a la facultad de desear, aunque con esta definición simple no podamos todavía distinguirla de la moral. Para Kant la realidad objetiva de una voluntad pura está dada por la ley moral no empírica sino formal que es tomada como un hecho (no cuestionable). Esa ley moral posee un carácter legislativo, ordena la voluntad o el deseo (a esta altura indistinguible de la voluntad). Hay una renuncia del amor a sí mismo (egoísmo) por amor a la ley en tanto ley. Se trata del deber ser. Hay moral porque hay libertad. En el orden natural, no hay margen de indeterminación. El hombre en su fenomenología es juzgable en función de ese noúmeno que habita en él y que no es determinable desde la naturaleza.
Ahora bien, la ética se desprende de la moral en el punto donde no apela a la gestación de una máxima universal (imperativo categórico). Ético es sinónimo de singular. Qué acción es la más conveniente en esta situación concreta, específica, única e irrepetible. Inclusive, cuál es el modo de actuar más conveniente dentro del marco de estas posibilidades. ¿Cómo he de vivir (y no cómo se debe hacerlo)? Antiguamente a la aparición de la gran religión monoteísta occidental, en Grecia y en Roma existían prácticas de sí que buscaban el auto-cuidado. Era una manera de ejercer el gobierno propio y de los otros pero que respetaba la particularidad de cada individuo.  
El pensamiento crítico por su parte, podemos entenderlo como una manera posible de responder a esas preguntas. Supone partir de una concepción del hecho social en tanto injusto a causa de la acción egoísta del hombre, además de sostener que es menester transformar esa realidad social así definida, mediante la acción intelectual pero también a través de una praxis. El pensamiento crítico es fundamentalpesimistadesconfiadoincrédulo y negativo en el sentido de enfocarse permanentemente en lo invisibilizado. Pensar críticamente es pensar meditativamente, reflexionar de la manera más amplia y compleja posible una coyuntura determinada, individual o colectiva. El pensamiento crítico implica un análisis riguroso de todos los caminos posibles para la formalización de dicha circunstancia de modo tal que su resolución (de ser la misma posible) se enmarque dentro de cierto planteo racional, sin sacralizar el uso de la razón, es decir, contemplando su falla irreductible y su tendencia a la irracionalidad. Podemos pensar que en un primer momento el pensamiento crítico analiza para en un segundo tiempo, pronunciarse, hacer su movimiento, su jugada. Su lógica exige no dar por acabada ninguna realidad. Parte siempre de la idea de que la realidad es una construcción inacabada. Según lo dicho, podemos pensar que el pensamiento crítico puede operar como una ética, como un ethos, un estilo de vida, una manera de posicionarse en la existencia. 
Finalmente, el psicoanálisis es una práctica terapéutica, un conjunto de teorías y un método de investigación. Podríamos agregar que es una praxis y un discurso en tanto modo de lazo social. Al igual que el pensamiento crítico, supone un aspecto intelectual y otro aspecto práctico. También conlleva la vertiente analítica de cara a un acceso a la verdad, siempre en la búsqueda de una consideración realista de la existencia. El psicoanálisis es un pensamiento crítico puesto que busca desterrar las ilusiones humanas que obturan la aceptación de la apertura, de la falta, de la fragilidad propia del mundo humano para poder transformarlo y potenciarlo. Otra característica común es que tanto el pensamiento crítico como el psicoanálisis, demandan tomar la palabra y conducen hacia el desasimiento de toda autoridad última y definitiva. Sin caer en una concepción antropocéntrica, son campos que denuncian la inevitable tendencia del hombre hacia la adoración de un Otro completo, el cual justamente y volviendo al inicio, no deja lugar para lo ético.
El Otro con mayúsculas es el dueño de la verdad y su Tú debes es el imperativo kantiano del que el pensamiento psicoanalítico hace la orden de gozar. El deseo, que no es la voluntad ya que ésta en esencia es voluntad de goce (perversión), no se vincula a la ley moral sino a la ley paterna, es decir, a una ley dialéctica que supone cierto encadenamiento significante y no la mera inercia caprichosa del deber por el deber en sí. 
En la actualidad, el Tú debes de Kant ha deslizado su sentido. Se trata hoy día del empuje a endeudarse más y a pagar la deuda que el capitalismo financiero neoliberal ha introducido en la vida de cada uno de los ciudadanos de esta Polis mundial deudora, cuyo Amo acreedor maneja los hilos del mercado detrás de una computadora o un teléfono celular. El deseo quizá juegue más por el lado de un rechazo de ese fanatismo de la productividad que el sistema aconseja. Un rechazo incluso del trabajo como categoría nodal del pensamiento capitalista.   

PUBLICADO EN: http://www.sicologiasinp.com/psicoanalisis/etica-pensamiento-critico-y-psicoanalisis/

sábado, 1 de diciembre de 2018

ÉTICA Y PENSAMIENTO CRÍTICO por Víctor Flores Olea


H
e aquí algunas reflexiones sobre el tema Ética y pensamiento crítico que expondré más ampliamente en una mesa redonda que tendrá lugar el 24 de abril, en el Club de Periodistas, en el contexto de las conferencias organizadas por académicos e intelectuales que discuten temas teóricos y políticos vinculados a la campaña electoral de Andrés Manuel López Obrador.
En este tema, que será motivo de discusión, sostendré la aproximación definitiva que hay entre las categorías de ética y pensamiento crítico. Me atrevo a decir aproximación, aunque en términos prácticos se trataría de una casi identidad. Y es que en cualquier consideración realmente madura y objetiva del concepto ético se sugiere necesariamente un examen a fondo de la realidad que se vive y ante la cual hemos de actuar y tomar decisiones, y tal cosa exige una consideración verdaderamente cabal de sus elementos y conexiones, una consideración objetiva de sus elementos pero también teóricamente una consideración sin concesiones de su estructura profunda, de sus relaciones, de sus causas y efectos.
Es decir: en todo juicio ético verdaderamente serio y en toda conducta social que alcance un rango de ética profunda habría que eliminar de entrada las consideraciones facilonas que se vierten frecuentemente y que son sobre todo desorientadoras, máscaras de la realidad. En los juicios sobre el significado ético o no de determinadas conductas sociales no valen entonces motivaciones puramente de gusto o temperamento, en los que priva la moda o el estilo más próximo, sin considerar tampoco como explicación que una mayoría social las pueda asumir abrumadoramente.
Tampoco se trataría de conductas y juicios derivados de consideraciones interesadas o pragmáticas, sino de motivaciones, como diría Kant, que comprenden un horizonte universal, con una intención, explícita o no, de transformar el mundo o de actuar para que sea mejor para todos. Un comportamiento plenamente válido desde el punto de vista de la ética está siempre fundado en sólidas consideraciones de la realidad, ya que considera sus contradicciones e injusticias, sus abusos, excesos y arbitrariedades, y es aquel que pretende abolirlo y transformarlo en alguna medida. El cambio y la revolución son siempre motivos profundos de la ética genuina y del pensamiento crítico.
Vale la pena decir que en la discusión del concepto de pensamiento crítico que hallamos en enciclopedias o manuales de maestros y académicos reconocidos, terminamos muchas veces por perdernos en sutilezas sin demasiada relevancia. No se trata tampoco de proyectar deseos, ilusiones o ambiciones injustificadas, sino de alcanzar conclusiones sólidas después de realizar el esfuerzo analítico que implica el ejercicio del pensamiento crítico, y que supone igualmente una amplia consideración histórica de los asuntos sociales, políticos y económicos en un momento de la historia de la sociedad, considerando sus contradicciones y sus cambios eminentemente en materia social, política y económica, y en el poder que se deriva de ellos.
Muchos han dicho, con razón, que el pensamiento crítico consiste eminentemente en la consideración dialéctica del movimiento de la historia. Esto significa, en buen castellano, explorar no sólo el origen sino la dinámica y las causas de la evolución de los fenómenos o hechos históricos. E implica descubrir, entre otras peculiaridades, el carácter conflictivo y contradictorio de los sistemas sociales, lo que supone a la postre la exigencia de tomar partido, la decisión de actuar de algún lado de la historia, subrayando que el pensamiento crítico por definición nos aleja de quienes intentan frenarla y mantener el statu quo, y nos acerca a quienes se proponen transformarla y modificarla, si es posible radicalmente, participando en el conflicto de los intereses en juego en favor de los más necesitados.
Podemos decir entonces que el pensamiento crítico que analiza los conflictos de la historia es por necesidad revolucionario. La apreciación dialéctica de las contradicciones históricas y la investigación de sus causas nos conducen inexorablemente a un espacio en que la razón y la voluntad tienen oportunidad de situarse del lado del avance de la historia, de su progreso respecto de etapas anteriores, sobre todo para eliminar las causas de la explotación o al menos contribuyendo a la ampliación y ensanchamiento de los espacios democráticos de una sociedad. Tal es sin duda uno de los objetivos cruciales del pensamiento crítico: contribuir con sus argumentos, y con la acción que se deriva de los mismos, a tomar partido del lado revolucionario de la sociedad, luchando para transformar las actuales estructuras de la explotación y la injusticia y, como decía, con el objetivo de ampliar los espacios democráticos del hombre actual, de la sociedad de nuestros días.
Aquí se presenta uno de los puntos culminantes en que el pensamiento crítico, con todas sus consecuencias prácticas, exige una decisión ética genuina: la de situarse del lado del cambio histórico hacia adelante, lo que implica reconocer el desarrollo dialéctico de la historia, que entraña una decisiva toma de posición, considerando sus variadas consecuencias en las formas de vida individual y social. Tomar partido en las luchas que tienen lugar obliga también a asumir las consecuencias y responsabilidades que se derivan de esa toma de posición. Aquí nos limitaremos a decir que se modifican profundamente las formas de vida, desde luego del individuo y también sus formas de vivir en la sociedad y en la historia. Al participar y vivir en las luchas sociales, el individuo se transforma al mismo tiempo que se transforma la sociedad.
A tales cuestiones abstractas, aparentemente sin vínculo con la realidad, se aproxima extraordinariamente la biografía política de Andrés Manuel López Obrador, luchador incansable en favor de la nación mexicana y, con particular vehemencia y dedicación, en favor de los pobres de México.
A la memoria de Miguel de la Madrid.




https://www.jornada.com.mx/2012/04/09/opinion/019a2pol#

REFLEXIONES CRÍTICAS SOBRE EL NEXO “PSICOANÁLISIS ◊ DECOLONIALIDAD”

    “La modernidad no sólo necesita la colonialidad sino que la colonialidad fue y continúa siendo constitutiva de la modernidad. No hay m...