domingo, 14 de julio de 2019

De una significación inexistente: la relación sexual





“No lo olviden, el significante no está ahí para representar la significación, sino más bien para completar las hiancias de una significación que no significa nada. Porque la significación está literalmente perdida, porque el hilo se ha perdido, como en el cuento de Pulgarcito, los guijarros del significante surgen para colmar ese agujero y ese vacío.”

Lacan, J. La relación de objeto.
15 de Mayo de 1957.

La clínica psicoanalítica es un lugar para la lectura de la letra de goce que, en su insistencia, mortifica al serhablante. Como analistas nos supeditamos a las posiciones propiamente subjetivas del paciente, lo cual implica pensarlo como sujeto. De eso nos ocupamos. Del sujeto del inconsciente que es pura sujeción al lenguaje como masa amorfa, es decir, como lalengua. Apoyamos la toma de la palabra para que el padeciente pueda aprender a saber-hacer con lalengua, que pueda hacer uso de eso que lo atraviesa y lo constituye, de un modo singular.
Apropiarse de la historia no es poca ganancia, sobre todo cuando se trata de una segunda oportunidad que se le brinda para, esta vez, ser protagonista (partícipe de la trama y no solamente “parte”). Segunda chance que es habilitada por la escucha.
Ahora bien, ¿qué significa escuchar en psicoanálisis? Dijimos: leer a la letra. Literalizar para que el inconsciente surja como invención, como producción, como efecto. Hablar reintroduce el agujero  en donde todo era compacidad, completitud y silencio pulsional. Es decir, hablar habilita la pregunta donde el superyó demandaba respuesta y sólo respuesta. Respuesta que se supone significado. Significado que se cree absoluto. Como voz proveniente de un Otro intachable. Frente al sentido Uno del superyó, el no-todo de la ética del psicoanálisis.  
El significante no está ahí –en el discurso del sujeto, es decir, en su modo especial de expresarse, lo cual se articula como formaciones del inconsciente- para representar la significación. Su función es más bien la de “completar” las hiancias de una significación que no significa nada. Es decir, el trabajo simbólico, ya sea que lo pensemos por la vertiente del mito o por la vía del duelo, supone un intento de recubrir cierto real. Real angustiante porque supone vacío y agujero. Pero no soportar lo traumático de la falta en el Otro equivale a hacer síntoma. Al menos así responde el neurótico. Pone algo de sí o se pone a sí mismo, sacrificialmente, para mediante esa ofrenda colmar la angustiante pregunta por el deseo del Otro.
¿Qué habré sido (futuro anterior) en la línea de su desear? ¿Por qué la existencia y no la nada? ¿Qué significa ser? ¿Soy? ¿Por qué soy? ¿Para qué soy? ¿Por qué somos seres finitos? ¿Qué es el goce? ¿De qué goza una mujer? ¿Qué quiere una madre? ¿Qué es ser padre? ¿Qué quiero más allá de los mandatos del Otro? Estos son solamente algunos de los interrogantes existenciales inconscientes que motorizan la búsqueda de una respuesta no prefabricada.
Pero solamente mediante la articulación sucesiva de todas las formas de imposibilidad de la solución ante el enigma de la vida y la muerte, podrá finalmente el sujeto posicionarse frente a la imposibilidad de su situación: ser o no ser. Es decir, finalizada esa serie, habrá conseguido situarse a nivel de la pregunta. El asunto es ponerla a trabajar.  
La inhibición, el síntoma y la angustia dan cuenta de ciertas detenciones en ese trabajo dialéctico de responder al misterio existencial en cualquiera de las variantes mencionadas.
El hecho de tener que decidir, lo cual implica perder, resulta insoportable –horroroso, siniestro- si el lugar de goce que ocupo es insustituible. En esos casos, la clínica psicoanalítica fracasa, porque la resistencia a la cura obstaculiza su progreso. El deseo en acto supone atravesar la maya significante que recubre la ausencia de significación. Derribar mitos, consumar duelos. Enfrentar la imposibilidad de la existencia lo cual es otro modo de nombrar a la castración.
A diferencia de lo que podría creerse, en tanto hablamos de una falta en ser simbólica, la salida es por la vertiente de aceptar que no se es. O sea, asumir el no ser. Gana el que pierde. Esto le permite al sujeto conquistar la vía por la que se registra en él nuevamente la inscripción de la ley del deseo.        

martes, 9 de julio de 2019

"¿Y el psicoanálisis?"

Pieter Brueghel, Los mendigos (1568)

El mundo de hoy no es el de Frantz Fanon y sin embargo los prejuicios y las subalternidades científicas y culturales subsisten. Evidenciar las inequidades que ha generado y generan los procesos de subordinación cultural en la actualidad, es no sólo un compromiso ético de las ciencias sociales y el psicoanálisis sino también un prerrequisito que les permita contextuar la construcción de conocimientos y no extrapolar acríticamente el pensamiento surgido de los problemas y los interrogantes de otros lugares.

Podríamos suponer una doble implicación del Psicoanálisis en Latinoamérica. En su faz de producción de pensamiento, en el marco de las diversas producciones intelectuales, se encuentra necesariamente implicado en los efectos de la colonización del saber. Al mismo tiempo, como práctica subjetivante, está influido por los efectos de la colonialidad en las subjetividades.

Si lo ubicamos en la tradición del pensar de la sospecha, del pensamiento crítico, que desentraña, deconstruye, interpreta y analiza las producciones culturales podemos calificarlo como una herramienta valiosa en el camino decolonial.

Enrique Pichon Riviere decía que su vocación por las ciencias humanas surgió de la tentativa de resolver la oscuridad del conflicto entre dos culturas y comenta “a raíz de la emigración de mis padres desde Ginebra hasta el Chaco, fui desde los 4 años testigo y protagonista de dos modelos culturales casi opuestos. (Pichon Riviere, Enrique 1975)

Muchos de nosotros portamos esas dos o más miradas culturales. Nos queda el desafío de hacer de ello un promotor de riqueza epistémica y subjetiva y no un antagonismo estéril o un sometimiento alienante. 

Fragmento de: "Colonialidad del poder, del saber y del ser. Cinco siglos igual." Por Miguel Tollo.

REFLEXIONES CRÍTICAS SOBRE EL NEXO “PSICOANÁLISIS ◊ DECOLONIALIDAD”

    “La modernidad no sólo necesita la colonialidad sino que la colonialidad fue y continúa siendo constitutiva de la modernidad. No hay m...