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“Indagaciones sobre la cuestión del amor” (Parte IV)

Introducción No es que el hombre “no sepa amar”, como suele decirse. Tal vez hombre no sabe que sabe amar, lo cual es muy distinto. Decir que no sabe que sabe es aludir al inconsciente como un saber no sabido. El fantasma brinda (suple) un saber, un carril de significantes que sostienen al deseo y al amor. Decir que el hombre no sabe que sabe amar debería llevarnos, más que a pretender levantar el velo del no-saber (“hacer conciente la inconsciente”), a darle lugar al no-saber genuino . ¿Cómo? Léase: al punto irreductible de no-saber, que no es la mera represión que el hombre ejerce con su ego como instancia de desconocimiento. Que el hombre deje de no-querer- saber-nada de lo que sabe, para que pueda aceptar, saber que no-sabe – ya que es imposible - y que nadie sabe de eso … de la relación sexual. Lo que se traduce como: “No hay relación sexual”. El hombre no sabe (imaginariamente) que sabe (simbólicamente) que no sabe (agujero real).      ...

"Destino"

Destino, destino: ¿qué sabes tú de mi camino? Destino cruel, destino injusto: ¿qué sabes tú de mi camino? Hay un punto en la vida, donde uno ya no sabe qué pensar Hay un punto en la vida, donde todo gira y gira Destino, dime tú: ¿qué cifras en esos designios? ¿Acaso alabo al Dios Todo Saber? ¿Y huyo? ¿Qué miedos me llevan a abrazarte, Destino? ¿Qué ocasos resisto y por qué? Destino, desatino de un burlón Desatino de un centellar constante y perpetuo Oracular sentencia que fulgura nuestros pasos Hoy danzaré por sobre la huella, desmarcándome de tu pisada Sí: suicidarse es pretender consistirte Destino Darte lo que te falta, completarte Y también al revés Entonces mejor, asentimiento del presagio, mas para desbordarle Cómo nos duele el límite, pero rechazarlo es entregarse A lo peor del fustigante azote real Cuyas opacidades no son resolubles Más que en la senda de una aceptación valiente ¿Y si cobarde garra estiro hoy sobre ella? ¿Y si no jugar mi amor es creer que agarro? ¿Y si j...

"La irreductible discontinuidad"

"Para aclarar lo anterior haré un breve comentario acerca de lo que suelo denominar, (...), "la irreductible discontinuidad" dada entre un sujeto y otro. Una discontinuidad no necesariamente irreconciliable, pero que pese a los puentes simbólicos comunicacionales que aproximan el entendimiento, se mantendrá como tal; ya instalada con el hijo y aun mediando la donación simbólica de la madre, base del lenguaje entre ésta y su niño. Esta discontinuidad habrá de universalizarse como sentimiento de soledad humana, ya que no sólo es cuestión de una discontinuidad intersubjetiva, sino que además integra toda estructura psíquica como tal. A partir de ella y del sentimiento que genere, surgirán preguntas - nunca con respuestas satisfactorias - acerca de quién soy, de dónde vengo, cuál es mi destino. Es decir, acerca de la vida y la muerte, maneras de aludir a las puertas de acceso, siempre opacas, de lo real. Todo esto importa aquí porque en esa irreductibilidad se funda la...

Indagaciones sobre la cuestión del amor (Parte III)

“No hay amor sino de un nombre, como cada cual lo sabe por experiencia. El momento en que el nombre de aquel o de aquella es pronunciado, sabemos muy bien que es un umbral que tiene la mayor importancia.” (Lacan, Seminario X ) “ Tu nombre no es un nombre más. Huele a jardín luxemburgués …” (Estelares, Luxemburgués ) Introducción Durante nuestra entrega anterior, pensábamos en la función del amor nombrante como puente que conduce al niño de una posición de objeto de goce del Otro hacia la apertura del orden del deseo (de la falta en el Otro). Es decir, hubimos de apuntar que la metáfora paterna - como aceptación materna de la incompletitud - no es sin la sustitución metafórica de ella como erómenos por el lugar del erastés de ese hombre cualquiera que la toma como objeto a causa de su deseo, es decir, lo que Lacan llama, en el Seminario VIII, la metáfora del amor . Hablamos aquí de la apertura de lo femenino para el proto-sujeto en su advenimiento, e...

"Desarmonía"

Bifurcado, apretado, cansino Entregado al sinsentido de la tarde Repetidas y obsoletas nulidades Estremecimientos que pretenden cerrar ¿Son represalias a lo nuevo ? Puede que funjan como castigos Para aquel que decide Mas, ¿qué dios tan visceral puede concebir tamaña ira? Solamente un ser posesivo, retentivo, avaro Una deidad pretenciosa y vanidosa Que crea que el Hombre es su extensión terrenal Eternamente atada aún en su temporalidad Mas, ¿y si los dioses también murieran? Ya no habría castigos para el Prometeo Se develaría la verdad de la jugada: Invención y no hurto ; atrevimiento más no rebeldía Entonces, hagamos un duelo por el fantasma Exorcicemos nuestro cuerpo del demonio imaginario No digamos más “YO”, y riamos Digamos “no hay ningún control que perder”, y riamos Desarmonía es temblor de la Armonía Pero ésta, ¿no será también divinidad? Y puede que al decir verdad Nos desprendamos de su tiranía Entonces Desa...

El compromiso político con y del psicoanálisis

(Antes de poner la imagen que acompaña este  breve escrito, he tenido la precaución de utilizar el antivirus para chequearla, programa que, cuando comienza a ponerse en acción, señala al usuario su inicio con la siguiente palabra: ANALIZAR. ¿Será ese el significante de un deseo?) Voy a agarrar un poco esa escoba que se llama deseo del analista para situar mi compromiso político con el psicoanálisis. Porque el psicoanálisis nada tiene que ver con la mera “psicopatología” con la que muchas veces se intenta reducir la potencia crítica del pensamiento analítico en cuanto tal. Voy a tomar esa escoba para barrer la mugre del sentido común, esa máscara imaginaria con la cual se hace predominar lo peor, es decir, aquello que atenta contra el deseo, contra la falta, contra la castración (todos estos, nombres de la política del psicoanálisis). Barrer y barrar, por suerte, no están tan lejos. Barramos entonces al sentido común . El psicoanálisis es una posición política ante ...

Los secretos del deseo. Acerca de “La llama doble. El amor y el erotismo” de Octavio Paz

Introducción En esta ocasión, voy a realizar un pequeño comentario de los capítulos que más interesantes me resultaron del bello ensayo del poeta mexicano Octavio Paz cuyo título es La llama doble. El amor y el erotismo (1993), trabajo donde, según consta en la tapa del libro en cuestión (al menos en la versión de Seix Barral), el autor se propone abordar “la conexión íntima entre sexo, erotismo y amor.” Me topé con este libro a partir de haberme propuesto, este año, indagar un poco sobre la cuestión del amor desde la perspectiva del psicoanálisis. Desde luego, vale destacar, no es esta la posición (el psicoanálisis) desde la que nos habla Paz en su trabajo.      En las primeras páginas del ensayo que me propongo comentar, el poeta mexicano nos pone al tanto de que el mismo fue escrito en tan sólo dos meses. Empero, si bien este fue el tiempo de plasmación concreta de su pensar, no deja de señalarnos que siempre fue para él un proyecto pendiente cuyo...