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Mostrando entradas de septiembre, 2013

"Destino"

Destino, destino: ¿qué sabes tú de mi camino? Destino cruel, destino injusto: ¿qué sabes tú de mi camino? Hay un punto en la vida, donde uno ya no sabe qué pensar Hay un punto en la vida, donde todo gira y gira
Destino, dime tú: ¿qué cifras en esos designios? ¿Acaso alabo al Dios Todo Saber? ¿Y huyo? ¿Qué miedos me llevan a abrazarte, Destino? ¿Qué ocasos resisto y por qué?
Destino, desatino de un burlón Desatino de un centellar constante y perpetuo Oracular sentencia que fulgura nuestros pasos Hoy danzaré por sobre la huella, desmarcándome de tu pisada
Sí: suicidarse es pretender consistirte Destino Darte lo que te falta, completarte Y también al revés Entonces mejor, asentimiento del presagio, mas para desbordarle
Cómo nos duele el límite, pero rechazarlo es entregarse A lo peor del fustigante azote real Cuyas opacidades no son resolubles Más que en la senda de una aceptación valiente
¿Y si cobarde garra estiro hoy sobre ella? ¿Y si no jugar mi amor es creer que agarro? ¿Y si jugar mi amor es agarrar más…

"La irreductible discontinuidad"

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"Para aclarar lo anterior haré un breve comentario acerca de lo que suelo denominar, (...), "la irreductible discontinuidad" dada entre un sujeto y otro. Una discontinuidad no necesariamente irreconciliable, pero que pese a los puentes simbólicos comunicacionales que aproximan el entendimiento, se mantendrá como tal; ya instalada con el hijo y aun mediando la donación simbólica de la madre, base del lenguaje entre ésta y su niño. Esta discontinuidad habrá de universalizarse como sentimiento de soledad humana, ya que no sólo es cuestión de una discontinuidad intersubjetiva, sino que además integra toda estructura psíquica como tal. A partir de ella y del sentimiento que genere, surgirán preguntas - nunca con respuestas satisfactorias - acerca de quién soy, de dónde vengo, cuál es mi destino. Es decir, acerca de la vida y la muerte, maneras de aludir a las puertas de acceso, siempre opacas, de lo real. Todo esto importa aquí porque en esa irreductibilidad se funda la pere…