lunes, 23 de septiembre de 2013

"Destino"


Destino, destino: ¿qué sabes tú de mi camino?
Destino cruel, destino injusto: ¿qué sabes tú de mi camino?
Hay un punto en la vida, donde uno ya no sabe qué pensar
Hay un punto en la vida, donde todo gira y gira

Destino, dime tú: ¿qué cifras en esos designios?
¿Acaso alabo al Dios Todo Saber? ¿Y huyo?
¿Qué miedos me llevan a abrazarte, Destino?
¿Qué ocasos resisto y por qué?

Destino, desatino de un burlón
Desatino de un centellar constante y perpetuo
Oracular sentencia que fulgura nuestros pasos
Hoy danzaré por sobre la huella, desmarcándome de tu pisada

Sí: suicidarse es pretender consistirte Destino
Darte lo que te falta, completarte
Y también al revés
Entonces mejor, asentimiento del presagio, mas para desbordarle

Cómo nos duele el límite, pero rechazarlo es entregarse
A lo peor del fustigante azote real
Cuyas opacidades no son resolubles
Más que en la senda de una aceptación valiente

¿Y si cobarde garra estiro hoy sobre ella?
¿Y si no jugar mi amor es creer que agarro?
¿Y si jugar mi amor es agarrar más fuerte?
¿Y si…?

¿La pretendo un obstáculo o lo es?
Tal vez no ella sino lo que con ella es
Jugueteos morbosos que consolidaron escena
Muralla infranqueable que hoy detiene el crecer

Pero, ¿qué significa crecer?
¿Hay desarrollo o hay discontinuidad?
¿Hay progresión y acumulación o hay cortes, pérdidas, malogros?
Pésame no saber, cuéstame no entender

Y pienso que se trata de elegir
Pero, ¿qué es elegir?
¿Actos fallidos o actos logrados?
¿Pura repetición o saber-hacer para crecer?

Estigmas indelebles, hoy pretendo hacerlos poema
Pero estigmas quedan
¿Cómo sucedió pronto que algo armado se desarmó?
¿Tenía pies de barro, entonces?

¿Para qué ir derecho contra el muro?
¿Tanta afición por el golpe tendré?
¿O es que creo que hay algo que valga la pena en todo esto?
¿Se han agotado mis pólvoras o, simplemente, ya no quiero disparar?

Destino, destino: ¿qué sabes tú de mi camino?
Destino cruel, destino injusto: ¿qué sabes tú de mi camino?
Hay un punto en la vida, donde uno ya no sabe qué pensar
Hay un punto en la vida, donde todo gira y gira

Destino, meciste y me hiciste
Chiste hago hoy de ti
Cual insabida salida me valgo de la equivocación
¡Viva el lapsus del anudamiento primitivo a tu tenaza!

Las cosas se despejan y se despegan, Destino
En inmemorables aconteceres que harán historia
La mía propia, pues, mi ex-sistir allende tu Río
Y más allá de tu risa sarcástica, que me jode, también

Buenos Aires. Septiembre de 2013.

domingo, 8 de septiembre de 2013

"La irreductible discontinuidad"



"Para aclarar lo anterior haré un breve comentario acerca de lo que suelo denominar, (...), "la irreductible discontinuidad" dada entre un sujeto y otro. Una discontinuidad no necesariamente irreconciliable, pero que pese a los puentes simbólicos comunicacionales que aproximan el entendimiento, se mantendrá como tal; ya instalada con el hijo y aun mediando la donación simbólica de la madre, base del lenguaje entre ésta y su niño. Esta discontinuidad habrá de universalizarse como sentimiento de soledad humana, ya que no sólo es cuestión de una discontinuidad intersubjetiva, sino que además integra toda estructura psíquica como tal. A partir de ella y del sentimiento que genere, surgirán preguntas - nunca con respuestas satisfactorias - acerca de quién soy, de dónde vengo, cuál es mi destino. Es decir, acerca de la vida y la muerte, maneras de aludir a las puertas de acceso, siempre opacas, de lo real. Todo esto importa aquí porque en esa irreductibilidad se funda la perelaboración, trabajo esencialmente intrapsíquico que, dando espesor a la subjetividad, puede hacer de alguien un sujeto con capacidad de estar solo sin ser un solitario."      

[Fernando Ulloa en Salud ele-Mental, con toda la mar detrás]