lunes, 17 de abril de 2017

La importancia de no confundir la Psicología con el Psicoanálisis. No son lo mismo. Sabemos que la primera disciplina es un campo heteróclito de prácticas y teorías más o menos difuso al que Foucault intentó dar unidad situando al descubrimiento freudiano justamente como la superación unificante (¿un Michel hegeliano?) de las tensiones habidas. Pero hoy día, así como en su momento, los psicoanalistas rechazamos esa junción sin desconocer los enormes aportes que aquella le debe a nuestro Padre. También sabemos de las inigualables aportaciones freudianas a la Psiquiatría y no por eso nos consideramos insertos en ese grupillo.

Sería totalmente erróneo creer que por ir a la Facultad de Psicología, acercándonos un poquito a nuestros lares, dentro de lo que es la UBA, uno saldría con una formación analítica insustituible. De un modo lamentable, los notables siguen vendiendo esa versión, ofreciendo encima capacitaciones pos-graduales a través de las cuales se garantiza un ser-de-analista nefasto y mentiroso. La parodia de restitución del Otro sigue a la orden del día. Y no vaya a creerse que por fuera del ámbito PSI, las cosas estarían tan distintas puesto que sabemos en qué han devenido las Escuelas psicoanalíticas argentinas. Articulan una lógica semejante a la del mundo universitario.    


Nuestra propuesta no deja de ser la misma de todos estos años en los que venimos trabajando en el PSICOANÁLISIS. Primero, la radical trascendencia del análisis personal. Después vemos…