domingo, 23 de enero de 2011

"Dialéctica y semántica del Bosque"


Oscuras y templadas hembras del nido
oírlas quiero, y ver en su frente mi Calma
soy todo, puro néctar, del Sol caído
voy a embriagar de Copas arboleadas mi Alma

Alguien dispuesto a entregar su cabeza
por ramas viejas, con tal de sentir el Aire
de vuestros pulmones, Bosque, y de tu rareza:
que la maleza huelga donde abunda el Baile

Nada es en vano si el verde inunda tu pupila
si la tierra y el rincón llevan colores a tu pecho
si el error aun es, de lo humano, real medida
si mil caminos y lontananzas te resultan corto trecho


Angello Di Forza, 18 de Enero de 2011, Buenos Aires

sábado, 22 de enero de 2011

"Hoy, al despertar, desperté"


Mañana harto disímil
apertura misteriosa, henchida de gozo
bocanada instantánea de frescor
Me levanté y fui, a buscar(me)

Me encontré y me desencontré cien veces
me perdí, me escondí y me abracé
caminé a gachas, tratando de esquivar
los golpes duros de la coagulación del Ser

Entrelazamiento de voluntades
algunas grises, otras azuladas
pasos certeros y radicales
detenciones e indagaciones del Pensar

¿Pero de qué sirve pensar?
Pérdida de valor, es decir,
de sentido, de coraje y de valía
Anillos que arman un circo de dolor

Semejante a un cóndor andino ingente
que atraviesa los picos del deseo silente
voy, planeando, por sobre la cordillera de mi Vida amada
bebiendo sus inusitados secretos y lanzándome por sus quebradas
Buenos Aires, Enero de 2011.

domingo, 16 de enero de 2011

Inicio "Grupo de los Viernes"



Está por formularse una ética que integre las conquistas freudianas sobre el deseo: para poner en su cúspide la cuestión del deseo del psicoanalista.”
(Jacques Lacan, “La dirección de la cura y los principios de su poder”, 1958).

Presentación

La invitación es una propuesta de intromisión e interdicción en un campo que de clausura tiene poco y de complejo mucho, para poder asir en un grupo de trabajo – y como más no sea fallidamente -, una posibilidad de lectura. Lectura que claudique de idealizaciones y metafísica, pero no de ese deseo, el más resistido de todos, el deseo de saber. Pues bien, deseo de saber no en el sentido de una ciega «voluntad de verdad» [Wille zur Wahrheit], sino cual ansia de forjar a partir de lo instituido - de lo ya-ahí – una singularidad… un «qué-decir».

Nos orienta, quizá, el deseo de una comunidad de enunciación, fundado en el imposible de una “enunciación colectiva”, el cual es habitualmente desmentido, ciertamente, por el Ideal. Pregunta que nos asalta prontamente: ¿es acaso “transmitir” un movimiento vertical de transferencia de un objeto que sería negociable (el conocimiento) y el cual iría desde alguien que explica (“el profesor”) hacia alguien que no entiende (“el alumno”)?

«Enseñanza», para Jacques Lacan, no hace referencia a “conocimiento” alguno sino que involucra la dimensión del saber-hacer [savoir-faire] causa de la inquietud de quien se soporte Oyente.

Entonces, nuestra apuesta, no es promesa de consumación mística entre Maestro y Discípulo (les dejamos ese placer a los eruditos), tampoco vamos a hacer una misa lacaniana (lo reservamos para los obse-cuentes). Vamos a tomar al psicoanálisis como lo que creemos que es: un pensamiento crítico, un movimiento, una clínica, una pasión… ¿un Síntoma?


Sabemos ya que los peces viven a gusto y sin pena en la tibieza de las aguas marinas, pero nuestro deseo de hoy es saber si vosotros, alegres cabalgatas del mar, sois más que peces.” (Johann Wolfgang von Goethe, Fausto)


Objetivos

- Introducción a la enseñanza del psicoanalista francés Jacques Lacan tomando como referencia ineludible la Obra del fundador del psicoanálisis Sigmund Freud.

- Introducirse al psicoanálisis no como “Teoría” (universo conceptual omni-explicativo) sino como discurso y como un saber que, por su objeto, se asume barrado.

- Profundizar en el campo en cuestión a partir de la lectura in situ y discusión de textos preestablecidos de dichos autores.

- Agenciamiento de las nociones psicoanalíticas fundamentales: transferencia, inconsciente, repetición, deseo, fantasma, objeto a, pulsión, angustia, síntoma, resistencia, interpretación, castración, acto.

- Abrir sentidos en función de la formulación de nuevas preguntas y de los nuevos modos de abordaje de los “mismos” textos, considerando que el psicoanálisis se torna un dogma no sólo cuando no puede dar cuenta de las preguntas a las que pretende responder sino también cuando ya no puede plantear nuevos interrogantes.

- Realizar un recorrido grupal de lectura que posibilite la emergencia de lo singular de cada lector, respetando los tiempos de cada cual y tratando de forjar un camino personal que no sea mera reproducción de lo ya-dicho.

- Tomar como referencia la vertiente clínica del psicoanálisis pero sin denegar la multiplicidad propia del discurso analítico en tanto método de investigación, pensamiento crítico y herramienta de lectura, que lo ubica como siendo irreductible al ámbito “psicopatológico”. Poder cernir, en ese sentido, los bordes del campo y la interlocución freudiana y lacaniana con la filosofía, la política, la lingüística, la religión, la ciencia, el derecho, la psicología, la medicina, etc.


Todos los Viernes del año a las 19hs. Flores. CABA.
(Vacantes limitadas)

viernes, 14 de enero de 2011

Conclusiones individuales, "Grupo de los Lunes" Año 2010 II



Grupo de lectura Freud - Lacan


Estimados compañeros hace ya varios meses que decidimos embarcarnos en este camino de leer y pensar a Freud y Lacan desde otro lugar, que no es desde el discurso universitario, en el que hay otro que transmite un saber y nosotros lo repetimos como si fuese sagrado, sin tener lugar al debate, a pensar, a elaborar por nuestra propia cuenta, pues así es como siempre nos han educado.


Hace varios meses elegimos seguir un nuevo camino, un espacio donde el “no saber” es aceptado, donde algo de nuestro deseo se pone en juego en el leer, pensar, debatir y por que no, quedarnos en silencio al no saber las respuestas. Tratamos de aceptar esa falta, que a veces no tenemos las respuestas para todo. Y aunque muchas veces parece que nada queda por decir, tratamos de no ser esos planetas a los que los han hecho callar.


Cuando empecé el grupo de lectura tenía mucho miedo de mi “no saber”, de quedar en ridículo si respondía mal, de que pensaría el otro. Pero por otro lado mi no saber y mi deseo de saber un poco mas, fue lo que me llevo a elegir este camino… entonces… para que renegar? Lo acepto, se poco y me gustaría saber mas, por eso estoy acá… para aprender, para tener un pensamiento mas critico, para ser parte de la clínica analítica.


A esta altura siento que no somos esas estrellas que están siempre al mismo lugar, en mi por lo menos hubo un cambio, siento la confianza para tomar la palabra en las reuniones, aunque a veces la teoría se vuelve difícil y no la entiendo, siento que puedo hablar y decir… no entendí, y poder debatir sobre el tema. Para mi es un gran cambio, ya que jamás en la facultad dije “no entendí”, quizás no quería que el otro se diera cuenta de mi falta… jajaja!

En cuanto a la bibliografía abordada en estos meses, me pareció muy interesante que se abordaran textos de Freud que no se ven usualmente en la facultad. Con respecto a los textos de Lacan, saben que me cuesta entenderlos, pero de a poco voy adquiriendo cierta noción de la lectura y los conceptos lacanianos, lo cual es de gran agrado para mí. La exposición de casos clínicos y la articulación de los mismos, me parecieron muy valiosos y le da una dinámica muy interesante al grupo.


Para terminar con este escrito solo quiero expresar, que estoy muy contenta de ser parte de este grupo de lectura, y que siento que vamos por buen camino…


Participante "Grupo de los Lunes". Buenos Aires, Diciembre de 2010.

jueves, 13 de enero de 2011

Conclusiones individuales, "Grupo de los Lunes" Año 2010

Habilitarse a leer, confrontarse a la “a-gnosis”



Tomo el caso del duelo. Una situación de duelo produce cierta inexistencia del Otro. Lo cual es una función de la interpretación: la interpretación siempre engendra un duelo porque se pierde una dimensión de la suposición de saber al Otro, y en este sentido es una caída del Otro. Entonces un duelo siempre es una interpretación. El duelo tiene este efecto de interpretación en la medida en que genera esa cierta inexistencia del gran Otro. Recordemos la referencia al Otro como lugar de la verdad, basada en un pacto con el gran Otro. A ese pacto se opone el objeto a. El objeto a se pone entremedio del sujeto y el gran Otro impidiendo que ese pacto se realice.”

(Norberto Ferreyra, “La experiencia del análisis”, 14 – 10 – 1992)


“… leer a Freud es volver a abrir las preguntas.”

(Jacques Lacan, “Las psicosis”, 25 – 1 – 1956)


Me resulta interesante la primera frase que utilizo como preludio, en tanto sitúa algo respecto de la función de la interpretación y que es a destacar: la dimensión de lo imposible de saber. Sabemos, en la medida en que hemos leído algo de Freud, algo de Lacan, que la cuestión del nacimiento del sujeto es problemática, o más precisamente, traumática. Ahora bien, habría que precisar qué sentido le brindamos a tal afirmación.


Originariamente, y por estructura, el pensamiento es ante todo de la Madre (ser pensado) y la plausibilidad de que allí (en ese bebé que adviene a la vida) algo se instaure en calidad de sujeto depende de que una instancia diferencial dé lugar al sentido del aburrimiento materno, es decir, dé respuesta al “qué mierda tiene en la cabeza esta mina”, situación en la que se despliega el deseo de saber sobre el saber del deseo que, el Padre, se supone que posee. Las dos preguntas que atraviesan la obra freudiana - qué quiere una mujer, qué es un padre -, Lacan las significantiza (algebraiza) con su metáfora paterna.


¿Qué significa pensar, entonces? ¿Cómo pensar más allá de lo ya pensado (dicho), esto es, más allá de lo actualmente articulado, de lo articulado articulable? La salida es el Padre, dado que esta función psíquica “es aquello que debe existir [mediar] en la dialéctica imaginaria, para que el falo sea otra cosa que un meteoro.” Es decir, dado que la dimensión tercera remite a la interpretación, al mismo tiempo, algo es dejado por fuera: si hay interpretación el Øtro no es el Otro y el código inexiste (no hay, de esta manera, “la correspondencia unívoca de un signo con algo”, como lo asevera Lacan en “Subversión del sujeto…”).


Consecuencia será que, en tanto lector, deberé situarme por fuera de la Madre (Teoría), universo instituido de sentido consensuado, y tendré que acariciar otras pieles y que son las del suplemento. La complementariedad queda objetada por el hecho mismo de hablar (¿y qué es una lámpara; un objeto o una palabra?). Dado que algo falta, entonces se trabaja sobre la dimensión del discurso, se presenta una exigencia estructural de movimiento. Me tengo que poner de acuerdo, no sólo con el Otro o con el otro, sino conmigo mismo en tanto que sujeto. Pero ¿cómo? Si carezco de ser, de reflexividad…


Pienso en el discurso como corral del goce, como tratamiento posible de ese espeso caldo que excede la palabra y que me toca en el cuerpo, que lo atosiga. El espíritu de la pesadez, diría Nietzsche. Lo radicalmente opuesto al deseo, que es falta.


El pasaje al acto, pensado a partir de Lacan, señala una impulsión que tira, que puja hacia lo pre-escénico, hacia lo pre-lingüístico – por qué no -, tendencia al retorno a un estado anterior – siguiendo la tesis freudiana relativa a la lógica de la pulsión de muerte. El pasaje al acto, modalidad alocada de manifestar un límite, escapa de la omnipotencia del Otro, de ese que lo sabe y lo goza Todo, que es Todo, o sea, que goza de sí plenamente y sin falta. Madre de la Horda primitiva que goza de todos los hijos en tanto extensiones de su propio narcisismo y que no quiere saber nada del Padre, es decir, de la castración. Madre excluyente de la condición perecedera (verganglich) del objeto y, de ese modo, del sujeto.


¿Por qué será que, en el caso del “Hombre de las Ratas” o en el caso “Dora”, de la madre prácticamente no se habla? Todo parecería girar, en el discurso de estos pacientes, pero también en el análisis de Freud aunque en menor medida, sobre la falla del Padre. La Madre aparece en la clínica como ligada más bien al silencio. Pero no al silencio en tanto evocación de un sentido ligado a la falta y al deseo. No. Se trata de un silencio articulado a lo pulsátil. Cuanto mayor es la ausencia articulada de un significante, tanto mayor parecería ser su carga libidinal, su excesiva pulsionalidad. De eso no se puede hablar, hablar de eso conllevaría despertar una hoguera, un infierno de goce. Pero la defensa frente al saber en dónde se está, no ubica al sujeto en otra parte. Y el neurótico, en el inconsciente, está en la Madre, como se quejan las histéricas rioplatenses de sus novios obsesivos: “está en Otra”.


¿Y cuando leemos? ¿Estamos en Otra - la Madre – o nos orientamos en el Padre? Las resistencias contra el psicoanálisis Freud las relacionó estrictamente con la problemática del narcisismo, o sea con ese lugar que no es sino el cuerpo de la Madre. Esto implica que, correrse de la letra admitida, es renunciar al falo del Otro.


Freud habla, cuando despliega el declive del Edipo, de una “imposibilidad interna”, ¿cómo interpretar esta expresión? Podríamos decir que, el niño, debe renunciar a ocupar un lugar que en realidad le corresponde al Padre. O más exactamente, debe dejar de ocupar un lugar que le corresponde al pene de su padre real, en la medida en que entre este y el deseo de la madre hay una relación de goce que, no por parcial, es menos satisfactoria.


Una obra, si se la piensa como totalidad y no como conjunto – tengo en mientes la definición de estructura de Lacan del 1956 – es denegatoria de la vertiente interpretante exigida a todo hablante, en tanto la retórica dice algo de la puesta en acto de la potencia subjetiva. Proceso de diálogo y no de “captación”, autonomía del discurso que me deja en falta como “persona” dado que me sujeto al Otro como alocutario que dice de mí, más allá de mí. ¿Y cómo yo decir más del Otro? Cuando tomo el lenguaje – ese aparato que lenjuega permanentemente – me hago de él, y pongo el cuerpo. Se trata de una renuncia al goce de la palabra en tanto objeto: estrategia neurótica habitual, gozar en el fantasma de la palabra del Otro, “pegan a un niño”, gozar como objeto del Otro de la palabra.


Estimo que no existe, en psicoanálisis, LA manera de transmitir y de formarse. En la medida en que Freud señala la “inevitable imperfección de una enseñanza en psicoanálisis” y en que Lacan postula la inexistencia del “Otro del Otro” como “el gran secreto del psicoanálisis”, ¿qué enseñanza que se suponga más “genuina” per se no estaría sino en las antípodas de lo que dice nuestra política? No por respetar los enunciados dejamos de traicionar la enunciación. Y no por ir más allá de aquellos, nos alejamos necesariamente de esta última... hasta se podría decir: todo lo contrario. El peligroso deseo de todo aspirante a analista: “recibir como en la autoescuela el permiso de conducir por las vías previstas e incluyendo el mismo tipo de examen…” (Lacan, Seminario XVII). Las resistencias más peligrosas, quizá, no son otras que las de los analistas mismos en tanto no se trata, en psicoanálisis, de un saber que aplaque los efectos del inconsciente, en el sentido de un control obsesivo por el deseo (“ya no me hace falta analizarme”) sino que se trata, precisamente, de analizarse y de capitalizar esos efectos analíticos (Überzeugung, convicción) en aras de una escucha menos ingenua.


Finalmente: ¿cómo dar cuenta de lo trabajado durante este año 2010 que perece, es decir, que se trasforma, en el marco de nuestro pequeño Grupo de los Lunes? Retomando la lógica de esta ponencia, no-todo puede ser nombrado. No se trata de que, por la palabra, no-todo es posible, si no más precisamente de que Todo es imposible, es decir, es posible no-todo. Y no-todo, como principio ético intransferible, no negociable, sitúa una exigencia de estilo que singularice mi propia producción. Y así:


La clínica psicoanalítica es un intercambio de palabras (conversación) en donde cobra singular relevancia el testimonio que el paciente brinda sobre los fenómenos psíquicos y/o somáticos (síntomas) que lo afectan, en el sentido de que allí cobran valor de verdad (mito individual). Clínica que confronta al sujeto con la condición perecedera de su ser (falta-en-ser) y que no propone como vía otra cosa sino un proceso de duelo (trabajo simbólico) que haga de la angustia frente al “ausentido” de la existencia (estúpida, inefable), una posibilidad de afirmarse más allá de toda idealidad (y de todo síntoma). Así como Lacan afirmaba que no hay “formación del analista” y sí tan sólo formaciones del inconsciente, nosotros podemos decir que no hay “posición del analista” sino en la medida en que haya posición del inconsciente, esto es, una sumisión a lo real del decir del enfermo que abra la posibilidad de que esa Otra escena que sobredetermina su realidad, sea formalizada e interrogada.

Buenos Aires, Diciembre 2010

sábado, 8 de enero de 2011

"Es verdad..."


Es verdad que, sin Horizonte, no pocos se des-orientan
duele verlos caer, sin avanzar, coagulados: pálidos
como si, su quijada hueca, no durmiera nunca
y entonces, jamás se despierta

Es verdad que, sin «vacío» - lo que se llama verdadero «vacío» -,
el cuerpo es vana estadía de fétidas y apagadas voces
ciega locura de tibios y amargados roces
huelga de ánimos, sutura de distancia 

¿Qué debería acaecer para que Ellos, comenzarán?
esta la más triste renuncia, que saber no se sabe
al menos, no eso saber se puede
al menos, no eso creer se debe

También es verdad que la distancia es verdad
en la ruta de las manos livianas
se quiere alcanzar lo improbable
y se termina danzando lo trillado

Que la verdad es tan verdadera se sostiene
en un hecho innegable, a saber
que ahora estoy acá y no allí
compartiendo basura y pactando con la miseria

Buenos Aires, Enero 2011
(La imagén corresponde a Luis Royo)

miércoles, 5 de enero de 2011

"Consúmete"




Una vida sin estribos, te consume
te consume también, no deleitarte con el amanecer
ni sentir la belleza de una respiración humana en tu pecho
tanta roca fría, dura y húmeda, eso te asesina

Vamos, anda, que la carretera no está truncada del todo
vamos, aun podemos decir que “sí” y que “no”
superfluas imágenes y no sabes qué hacer
en principio, aléjate de las Islas del Tedio

Yo te digo, compañero, nada hay que hacer allí
lárgate de una buena vez, es un mal lugar
de mucho te estás perdiendo
pero fundamentalmente: te estás perdiendo a ti

Una vida kamikaze te consume, oh cielos
una estúpida jerga de verano no alcanza
debes procurarte una estadía pura en el Ser
Todos quieren Vivir pero pocos están dispuestos a hacerlo
.
Buenos Aires, Enero 2011
[La fotografía corresponde a Antonio Diaz ]

lunes, 3 de enero de 2011

Iniciando el 2011 en los límites de la Palabra: "Exquisito fuego"


Exquisito fuego, me tienes
todo para tí, aquí yazco
consúmeme, vamos, hazlo ya
¿o es que no ves mi carne, mi tripa?

Vibrante fuego, yo para tí soy
haz un cruento deleite, furioso
capaz de repeler salivas negras
Yo no duermo, camino pesadillas

Obtiene de esto, más oro, más
quedate todo de mí, nada me llevaré
al otro Reino: ¿para qué?
¿Por dónde? y: ¿Qué puerta?

Ay, exquisito escribir, ay
fuego intenso, fuego-fuego
caliente armonía del ying y el yang
no hay por qué temer...

Buenos Aires, Enero 2011
[La imagén corresponde al pintor español S. Dalí]