sábado, 2 de julio de 2011

"La palabra le hace frente al espanto"



Que “no nos una el amor si no el espanto”
Dice varias cosas, esta media tarde
En principio, que el amor separa
Zanja y disjunta el pacto
Y también afirma el espanto del Uno

Prensado, pensado, borrado
Grave, de mal amor, pésimo
Sustraído del sentido
Cargado de mil dudas
Mil sentidos del ausentido

Si todo significa algo
Nada significa nada
Y yo (hombre) quedo como
correlato de un ente imposible

Coma de una oración sin punto
Celoso del renglón silente
Oración quemada, agarra esa bestia
Me tira, amarre de la totalidad
Ni idea hacia dónde, para qué ni cómo

Ser el centro, sonámbulo
Nihilismo gozoso y aplastante – debo pronunciarme ya
Excesiva vacuidad, fijeza del ojo
Que todo lo ve; él es todo

Y un terrible suspiro, desértico
Casi plomizo, denso y envolvente
“proto-humano-sin-camino-y-vencido”
Un espejo en mi nuca donde no
Me veo para nada bien

Reiteración, capicúa malformación
Juego siniestro de dubitaciones
Eternas, embarazoso lanzarse
Me preocupo por el fin
¿pero, cómo, si aún no (me) arranqué?

Quisiera arrancarme-de (y transitar la denegada mortalidad, lúcidamente)
Ese lugar inmortal, vetusto y pálido
Holgazán espectro de suspenso sin fin
“nada es cierto, ni real, ni amable”
Puntilloso karma del romper la calma

¿Y a ella? ¿La quiero o es marioneta?
Agarrada también de mi monstruo
Como si no tuviera con qué: espanto
Ordenado, encadenado, mal drenado (algo no se fue)

¿Quién es ella? ¿La muerte? ¿La vida?
¿Qué es ella? ¿El destierro? ¿Mi angustia?
¿Cómo es ella? ¿Negra? ¿Débil? ¿Maldita?
¿Qué quiere ella de mí?



Buenos Aires, Diciembre 2010




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