sábado, 12 de mayo de 2012

Inicio del Curso "Introducción al pensamiento de Friedrich W. NIetzsche, una mirada desde el psicoanálisis"



El sin-sentido de Friedrich W. Nietzsche 


Durante nuestro primer encuentro destinado a la indagación crítica del pensamiento nietzscheano, múltiples cuestiones fueron abordadas por los participantes de la actividad. 

En principio, luego de una interesante presentación de los actores - algunos estudiantes, otros ya profesionales, provenientes de diferentes Instituciones -, se pasó a dejar en claro, de parte de la coordinación de la tarea a sostener, cuál es el objetivo de la misma: no una "lógica de Museo" donde el sujeto mira sin implicarse o absorbe sin cuestionar las representaciones que se le ofrecen, sino la búsqueda activa de un agenciamiento crítico y no ingenuo de los decires del filósofo en cuestión. 

En este sentido, se hizo hincapié en tratar de articular lo que el mismo propone en su filosofar intempestivo con nuestra experiencia clínica cotidiana, o bien, con nuestra formación como futuros profesionales. Se distinguieron así dos órdenes que nos permiten orientarnos en el intento de construir algo original: la enunciación y el enunciado. Los múltiples enunciados nietzscheanos como pudiendo gestar una fe propia de una vertiente más fundamentalista. Tendríamos así una moral nietzcheana, que diga qué está bien y qué está mal, pero más allá de nosotros mismos. No seríamos sino autómatas sin sentido crítico, repetidores de clisés prefabricados, quedaríamos identificados a LA Teoría y a partir de allí podría cercenar toda otredad propia de lo real por cuando no se adapte a nuestro a priori cognitivo de aprehensión de lo real. 

Subvirtiendo la patraña de un Nietzsche ya-sabido, se propone la posibilidad de realizar una interpretación. No es lo mismo el Nietzsche de Foucault que el de Deleuze: tampoco lo será el nuestro... quizá [vielleicht]. La interpretación como un dar-sentido. Nietzsche en cuanto tal no significa nada. 

Surge, de este modo, la pregunta por el sentido del "sentido": ¿en qué sentido? En el sentido de cuáles son las acepciones que el término adquiere. Por un lado, el sentido como los sentidos, la vertiente fisiológica del percibir. Mas, empero, otra manera de concebir el "sentido" se afirma. Es aquella que los estima en cuanto que producto de cierta articulación discursiva. Es el sentido como significación. Pero también está el sentido de las calles, esto es, la dirección, la orientación. Por último, tomando en consideración el vocablo alemán Bedeutung, el sentido como valor: ¿qué valor otorgarle al legado nietzscheano? Si, desde la perspectiva del Deleuze, el filósofo es aquel que debe crear conceptos, entonces tal vez no nos quede más que inventar nuestro propio Nietzsche. Esto, si lo que queremos es más que "charlar sobre Filosofía", hacerla. Aquí, se puntúa un íntimo lazo con la clínica del psicoanálisis. El psicoanalista no va de suyo, es una invención, un producto, una creación que se efectúa luego de un psicoanálisis y que se verifica por sus efectos de producción de verdad en el marco de una cura por la palabra. Pero EL psicoanalista, no existe. La reiteración calcada de un modelo consensuado y avalado por el sentido común no garantiza el accionar legitimo en el sentido propuesto por los fundadores.

Entonces, más allá de esa bolsa de enunciados pasibles de ser fetichizados, una lectura posible, personal, abierta al devenir, de ningún modo absoluta, final, última. Según una de los aforismos leídos durante este encuentro, nada en Nietzsche es búsqueda propagandística de adeptos, de prosélitos parra su filosofía. Que el filósofo se troque en una planta rara. Es decir, que no crezca sino por azar, por la junción de múltiples contingencias, no por un programa premeditado, anticipado, por el cálculo de algún Dios o de la Madre Naturaleza. El filósofo debe ser singularidad. Desde esta óptica, vale menos la tiza que el martillo. El sabio célebre es el animal de tiro que estudia porque se lo ordenan y se lo enseñan. Empero, el saber no vale nada sino produce genuinas consecuencias. O vale precisamente para eso, para que no las haya. 


La fundación de la metafísica y la falta de objeto en el pensamiento psicoanalítico 


Historia del pensamiento filosófico y científico de Giovanni Reale y Dario Antiseri es la obra que nos sirve para delimitar someramente la perspectiva platónica en lo tocante a la gestación de la Metafísica. Dicen los autores: "En la filosofía platónica existe un punto fundamental, del que depende por completo el planteamiento de todos los problemas de la filosofía y el nuevo clima espiritual que sirve de trasfondo a dichos problemas y a sus soluciones (...). Este punto consiste en el descubrimiento de una realidad suprasensible, es decir una dimensión suprafísica del ser (...), que ni siquiera había sido barruntada por la precedente filosofía de la physis. Todos los filósofos naturalistas habían tratado de explicar los fenómenos apelando a causas del tipo físico y mecánico (...)." Y un poco más adelante agregan: "Sin embargo, (...) las causas de carácter físico y mecánico, ¿son las verdaderas causas (...)? (...) Para responder a estos problemas, Platón emprendió lo que él mismo denomina con una imagen simbólica una «segunda navegación»." ¿En qué consiste, básicamente, dicha "segunda navegación"? "La segunda navegación conduce, pues, a reconocer la existencia de dos planos del ser: uno de ellos, fenoménico y visible, mientras que el otro es invisible, metafenoménico, aprehensible sólo con la mente y, en consecuencia, puramente inteligible." Es de este modo, como se produce la constitución del mundo de las esencias, del Ser, del verdadero Ser. Platón introduce la Idea como sustancia o entidad suprafísica, inmutable, eterna, metaempírica. La Idea es aquello que piensa el pensamiento más allá de lo puramente fenoménico, material o sensible. Este mundo de las Ideas es el  «mundo verdadero». 

La ratio socrática, la perspectiva platónica y el cristianismo serán tres de los principales blancos hacia los cuales el decir nietzscheano lanzará su cáustica mirada. Antes de pasar propiamente a la posición de Nietzsche a este respecto, en el marco del comienzo de la lectura del texto de Jacobo Muñoz El sin-sentido de la tierra, se destaca la nueva actitud ante la vida que se da a partir de la transformación que introducen en el Hombre estas tres concepciones del Hombre: "... el hombre asume frente a su propia vida la actitud de espectador" en el sentido en que se forma su propia representación teorética. Ya se trate de su vida cotidiana, así como de su origen o de su destino mismo. Todo es objeto de contemplación para el sujeto. 

Esto se articula claramente con la línea planteada por Jacques Lacan en su Seminario dedicado a la Relación de objeto, cuando habla del neurótico obsesivo como un espectador, un actor que actúa para el Otro sin vivir la vida. Pero para Nietzsche, vivir es lo que se resiste a ser vivido. El obsesivo escapa al juego de la falta, se preserva de la muerte (castración) moviéndose cuidadosamente por los lugares donde no corre riesgo alguno su personaje consistente. Pero esto lo mata de antemano. Se aniquila como sujeto y ese es el precio que paga al vivir como yo ideal. Se hace el muerto para no morir. Pero este aplazamiento de la asunción de la castración simbólica lo mortifica cruelmente en su síntoma ya que retorna en un imaginario crudo y brutal, donde lo que predomina es la vertiente propia de la agresividad especular. Lo reprimido en lo simbólico retorna en lo imaginario, degradación de la castración donde "el otro tiene lo que a mí me falta".         

Lacan, en el Seminario recién nombrado, ubica en sintonía la cuestión del objeto en Freud con la tesis de Kierkegaard respecto de la repetición. La repetición nunca es satisfecha, hace lugar a la falla en el encuentro, deja lugar al desencuentro, no se trata de una coaptación plena, acabada. La reminiscencia platónica, en cambio, apunta al reconocimiento del objeto Ideal, preformado, ese objeto hacia el cual el sujeto debería aproximarse en el marco de una dirección de la cura orientada por la idea de una evolución psico-sexual hacia lo genital. En Freud, según Lacan, se trata de la falla en lo genital, no hay pulsión genital total ni reconocimiento exhaustivo del objeto-mujer, por que de lo que se trata es de la falta de objeto: “Nunca, en nuestro ejercicio concreto de la teoría analítica, podemos prescindir de una noción de la falta de objeto con carácter central. No es negativa, sino el propio motor de la relación del sujeto con el mundo."


Puntuaciones finales 

Relacionando estas cuestiones con lo referido a nuestro interés por Nietzsche, apostamos al desencuentro para con un "verdadero Nietzsche" u originario que habría que develar, que sacar a la luz. Develar un "verdadero Nietzsche" perdido en el origen, sería ser, desde nuestra perspectiva, traicionar su decir en tanto estaríamos realizando un abordaje metafísico de un autor que revienta a martillazos la metafísica fundada por Platón. En este sentido, la tarea se inscribe más bien en el orden de crear nuestro propio Nietzsche, el del Grupo pero también el de cada cual. Es que allí, también nos estaríamos reinventando a nosotros mismo con él, es decir, estaríamos también nosotros abriéndonos a un despliegue referible a la superación de sí, que, en el pensamiento nietzscheano, se presenta como el misterio que la vida le confía a Zaratustra.   

Buenos Aires, 12 de Mayo de 2012.  




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