domingo, 11 de noviembre de 2012

"¿Qué hacer cuando, a altas horas de la noche, nada te dice lo que sos?"



Mejor mirar el Cielo si es que puedes
Mejor cerrar los ojos y creer
Que las cosas se transforman allí donde nos empeñamos en lograrlo
Que las cosas pueden ser mejores si estamos dispuestos a ceder

A ceder de esa estúpida prisión que nos armamos
Con rutinas y silencios, con secretos y suposiciones
Quedarse afuera no es salir, como tener un lugar no es encerrarse
Sé que duele esto que digo, pero es… verdad

¿De qué sirve el éxito, la fama y el prestigio si tu corazón yace parco y sombrío, en una triste y absoluta soledad?
El amor infernal que tanto te persigue tú mismo lo has generado
Tú mismo has querido que te carcomiera las entrañas

Y ahora le huyes como un tonto, pero inocentemente escapas
Escapas de esa misma tormenta de hielo y de frío, de húmedo calor, etc.
De esa misma tempestad de desechos que tus ensueños produjeron
Durante esos instantes que preferiste omitir tomar una genuina decisión

Y así se fue empastando tu amor, cegando tu ternura y pudriendo tu deseo
El horror carcomió la dulzura y no hay ahora beso que no sea nauseabundo
Prisionero de un infierno gris y opaco, turbio y confuso
¿Qué hacer cuando, a altas horas de la noche, nada te dice lo que sos?

Caminarás, transpirarás, gemirás y se te enturbiarán los ojos
Pesadillas puede que pueblen tu almohada
Centenares de dudas y demás castigos
Mas, respuesta, una verdadera respuesta, no hay

Buenos Aires, Noviembre de 2012
[La imagen corresponde a Ernest Descals: http://www.flickr.com/photos/ernest_descals/5201718077/]

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